¿Necesitamos un nuevo modelo de educación a distancia?

¿Necesitamos un nuevo modelo de educación a distancia en la sociedad digital del conocimiento para nuestras Universidades Venezolanas?

Ante una pregunta tan contundente como la que se plantea en el título del presente ensayo, la respuesta inmediata sin pensarlo más allá de 5 segundos, es SI, necesitamos un modelo de última generación para el desarrollo de una educación a distancia en nuestro país que pueda dar respuesta efectiva al nuevo perfil de nuestros estudiantes y egresados universitarios. Para ello es importante entender a que nos referimos cuando pensamos y reflexionamos sobre una sociedad digital del conocimiento.

En la actualidad es común escuchar hablar sobre sociedad de la información y/o sociedad del conocimiento sin diferenciar una de otra. Para muchos autores la sociedad del conocimiento es aquella en la que todos los miembros de la sociedad poseen capacidades y competencias para ser miembros activos en la construcción social del conocimiento, mientras que  la sociedad de la información se vincula a las posibilidades de difusión de información que ofrece el entorno digital.

Ahora, si pensamos en una sociedad en la que todos sus miembros posean capacidades y competencias para el adecuado uso de herramientas digitales en la construcción social del conocimiento, podríamos entonces hablar de una sociedad digital del conocimiento, que es hacía donde debemos enfocar nuestros esfuerzos en el sistema educativo y en especial en lo que nuestro país se llama el sub-sistema educativo universitario.

En un mundo globalizado, donde gracias a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) no existen fronteras ni limitaciones del huso horario, donde ya es común el teletrabajo, donde cada día se usan más las herramientas de productividad y comunicación en línea, en donde las redes sociales forman parte de nuestra cotidianidad y los dispositivos móviles se han convertido en un herramienta indispensable de trabajo; se hace necesario reflexionar sobre la forma en que ahora aprenden nuestros estudiantes en la modalidad de educación a distancia, con la intención como docentes, de adquirir las competencias y conocimientos necesarios para desarrollar innovadoras estrategias y producir recursos que permitan alcanzar un aprendizaje significativo en nuestros estudiantes.

Lo anteriormente descrito, nos muestra una realidad en donde queda claro que las formas de aprender han cambiado por completo. Ahora hablamos cada vez con mayor frecuencia del aprendizaje permanente e informal, que se desarrolla por completo en los medios y espacios que nos proporciona la Internet. Por otra parte, observamos como muchas universidades han evolucionado a nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje, como los cursos de acceso abierto y masivo conocidos como MOOC, que buscan brindar oportunidades de estudio a sectores que antes no podían ni imaginar siquiera tomar un curso en una prestigiosa institución universitaria.

La cada vez más creciente comunidad de usuarios de dispositivos móviles inteligentes, ha creado nuevas oportunidades para la enseñanza y el aprendizaje en la modalidad de educación a distancia. Estos artefactos que nos acompañan durante todo el día, nos permiten acceder a la información y comunicarnos en cualquier momento y lugar, lo cual nos obliga a repensar nuestro rol docente, las estrategias más adecuadas para esta modalidad conocida como m-learning y la forma en que diseñamos/producimos los contenidos educativos. Cada vez observamos como algo ya natural, el hecho de que los móviles se han convertido en una extensión de nuestro cuerpo y en especial de nuestra memoria, ya que nos permiten acceder a una enorme base de datos y contenidos.

Vemos entonces como el aprendizaje formal, desarrollado dentro de una institución educativa bajo un currículo previamente diseñado, cada vez pierde más vigencia para convertirse en un modelo obsoleto de enseñanza y aprendizaje que poco a poco viene siendo sustituido por nuevos e innovadores modelos educativos que algunos autores incluso han denominado como disruptivos. Ante esta aplastante realidad, es imposible obviar la necesidad de impulsar nuevos modelos educativos en nuestras universidades que provechen al máximo las bondades y posibilidades que nos ofrecen las Tecnologías de Información y Comunicación.

Ha llegado el tiempo de repensar lo que venimos haciendo en nuestras instituciones, con la intención de buscar nuevas alternativas soportadas en el uso de herramientas digitales que brinden respuestas efectivas a las necesidades de aprendizaje de nuestros estudiantes y que les permitan lograr un perfil profesional con ventajas comparativas que les garanticen el éxito en esta sociedad digital del conocimiento.

 

¿Necesitamos un nuevo modelo de educación a distancia?

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